martes, 28 de febrero de 2012

Capítulo 39: No me lo perdería por nada del mundo.


-Ellie! Ellie! Ellie!  STELLA!! –decía histéricamente Tom mientras yo estaba tirada en el piso.-

-Calla, hombre, que estoy bien-dije mientras me paraba, pero me quise volver a caer, afortunadamente Tom estaba allí para sostenerme.-

-Niña, me has dado un buen susto…¿Qué sucedió?-dijo Tom evidentemente preocupado.-

-Supongo que son los nervios, Tom-dije sentándome como pude en una silla.-

-No importa, quiero que te vayas a hacer un examen de rutina, no quiero que en plena exposición te desmayes…no apoyaría a tu reputación-dijo Tom

-Bien, bien, no es necesario pero bueno…-dije de mala gana, entonces pregunte tímidamente.- ¿No sabes cuando regresa Blake?

-No, no me han llegado noticias de él, excepto una carta que envío hace medio mes, pero son cosas de trabajo…de seguro vendrá una semana o dos, antes de su exposición que es casi en año nuevo…¿te agrada, cierto?-dijo Tom un poco tímido por lo ultimo.-

-me sonroje.- CLARO QUE NO!  Simplemente era curiosidad…-para evadir el tema.- ahora si me disculpas tengo que terminar algunos asuntos.-

-Excusas necesita la muerte-le dedique una mirada asesina, por su marcado sarcasmo.- pero bueno, sigue trabajando duro-y se fue.

Blake no me importaba para nada…me daba igual lo que hiciera o dejara de hacer.

Era un idiota como casi todos…no había nada que lo hiciera especial.

Bueno…quizá sus hermosos ojos azules, o su silueta tan misteriosa y su suave cabello negro y ¡BASTA!

Como decía…ignorando lo anterior, no había nada que lo hiciera especial.

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-¿Mama? Estas aquí?-dije mientras abría la puerta de la casa de mis padres.

-En la cocina, Ellie-dijo mi madre.

-Tengo una noticia que te hará rebozar de felicidad-decía mientras entraba en la cocina hasta que vi, que había un señor que acompañaba a mi madre…y obviamente no era mi padre.- Oh, Buenas tardes.

-Buenas tardes-dijo el Extraño señor mientras sonreía, era extraño…porque esa sonrisa me recordaba a alguien y no podía recordar a quien.

El señor extraño, tenia el cabello negro, con unas canas visibles, por la edad obviamente. Vestía de una playera sencilla y unos pantalones iguales. Entonces note en algo…muy familiar…sus ojos…eran de un café muy oscuro.

-Ellie, este es el Sr. Harrison, el papá de George-dijo mi madre muy sonriente.-

-Mucho gusto, Ellie, he escuchado mucho de ti-dijo mientras estrechaba mi mano.- Harold Harrison, a tus ordenes.-dijo el Sr. Harrison mientras me daba una sonrisa, entonces recordé porque su sonrisa me parecía tan familiar, era casi igual a la del enano.-

-Mucho gusto, señor-dije mientras también le sonreía y me preguntaba que hacia en mi casa.-

-El Sr. Harrison-dijo mi madre como leyendo mi mente.- vino a dejarme unas cosas que Louise, tan dulcemente me ha mandado.-

-Vine por un asunto, y mi esposa insistió en que se las trajera, Sra. Roberts-dijo el Sr. Harrison

-Oh, pues dígale que muchas gracias, y por favor llámeme Rose-dijo mi madre.-

-Bueno, Rose, mi misión ha sido completada, me tengo que ir ahora-dijo el Sr. Harrison caminando hacia la puerta pero mi madre lo detuvo.-

-Oh, por favor, Harold déjame invitarte a comer, después de las molestias que te he causado, es lo menos que puedo hacer-dijo mi madre

-No lo sé…es tarde ya-dijo el Sr. Harrison, pero al ver que mi madre ponía una cara parecida a la de decepción, acepto.

Allí estábamos los tres, apunto de comenzar a comer, cuando el teléfono sonó y mi madre lo contesto.

-¿Ahora?-dijo mirándonos.- Bien-colgó de mala gana.- Hija, el Sr. Wilson me ha hablado para tratar no sé que asunto, y es urgente, así que tendré que salir… pero por favor hazle compañía al Sr. Harrison, volveré antes de que terminen de comer, discúlpeme Harold-dijo mi madre avergonzada.-

-No se preocupe, Rose, vaya sin cuidado-dijo el Sr. Harrison.-

-Muy bien, regreso pronto-dijo mi madre mientras se ponía un abrigo y salía.-

Y entonces me quede sola con el Sr. Harrison. Comenzamos a comer, y ninguno de los dos dijo nada, hasta que el Sr. Harrison se canso del silencio y comenzó a hablar…

-George me ha dicho mucho de ti, Ellie-dijo el Sr. Harrison tomando su sopa.-

-Oh-me sonroje ligeramente.- y ¿Qué le ha dicho? Espero nada malo…-dije sonriendo, tratando de ocultar mi rubor.-

-Por supuesto que no, me ha dicho que eres una excelente pintora y lo he podido comprobar-dijo el Sr. Harrison sonriendo, al parecer había visto George’s Eyes.-

-Oh, me alegro que le haya gustado el dibujo-dije aun con mi sonrojo.-

-Es muy bonito, trabajas ahora en una galería según me ha dicho-

-Así es, de echo, mi primera exposición será en dos semanas-dije orgullosa

-Me alegro, te deseo mucha suerte.

Y no volvió a decirme nada… el Sr. Harrison, curiosamente se parecía en muchos aspectos a su hijo menor, era igual de callado, pero muy observador, ese silencio…sentía que me mataba, afortunadamente –y tal como había dicho.- antes de terminar de comer, mi madre regreso.

-Bueno, Rose ha estado delicioso, gracias…ahora me tengo que ir-dijo el Sr. Harrison

-Me alegra que te haya gustado, te acompaño a la puerta-dijo mi madre

-Oh no, por favor, yo se donde esta-

-Bueno…Ellie acompaña al Sr. Harrison, por favor-dijo mi madre y la obedecí.

-Hasta luego Sr. Harrison, salúdeme a su hijo-dije un poco avergonzada.-

-Lo hare, Ellie, mi hijo te aprecia mucho-me miro como si los dos supiéramos algo que los demás no.- se sentirá feliz de saber que tu exposición será pronto…hasta luego, querida-dijo  mientras me dedicaba una ultima sonrisa y se marchaba. Y mientras caminaba pude oír claramente como el Sr. Decía “el pequeño no tiene mal gusto, sin duda alguna” pero lo decía como hablando para si mismo, eso solo hizo que me ruborizara.-

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-No se si oí mal,  o escuche a alguien hablar de una exposición?-dijo mi madre mientras alzaba una ceja.-

-Oh si, perdón madre, debiste de haber sido la primera en saber, pero con la visita inesperada del Sr. Harrison, no te pude decir. Mi primera exposición será dentro de dos semanas-dije tranquilamente.

-mi madre empezó a gritar de la emoción, vaya…ella parecía la joven aquí.- ¡HIJA! ESTOY TAN ORGULLOSA DE TI! OH MI PEQUEÑA, ELLIE! ESTO ES ALGO SUMAMENTE GRANDIOSO-decía mi madre mientras me abrazaba fuertemente.-¿Por qué no estas emocionada?-dijo mi madre intrigada.-

-Ya me emocione mucho en la tarde…tanto que me desmaye-dije

-¿Qué?, oh Stella-estaba enojada.- ya no me dices nada, pues bien, mañana, señorita iras a primera hora con el doctor Norman, a que te haga una revisión, no quiero que te enfermes antes de tu gran noche-dijo mi madre sonriendo.-

-Bien madre-dije de mala gana, genial, primero Tom y ahora ella –y es que odiaba los doctores, hospitales, inyecciones…todo eso. Y era porque la muerte de mi abuelito me había dejado aquel trauma…desde su muerte nunca me ha gustado pisar un hospital o un consultorio…y a los doctores de cierta forma, les tengo un poco de rencor, aunque ellos hicieron lo posible, no pudieron salvar a mi adorado abuelo.- ¿Mama? Me puedo quedar a dormir hoy?-dije de la nada

-Claro, hija, pero ¿Por qué?-dijo mi madre intrigada

-Porque me gustaría que me acompañaras a ver al Doctor Norman, y aparte estoy exhausta, tanto que no creo poder caminar hasta mi casa-dije con una media sonrisa. Sonaba tonto que a los diecinueve años quisiera que mi madre me acompañara al doctor, pero es que me sentía mas protegida de cualquier daño.

-Por supuesto que si, pequeña Ellie, iré contigo-y diciendo esto mi madre, me fui a la que alguna vez fue mi habitación y me recosté en aquella cama donde había soñado con ser una pintora famosa…quien diría que estaba a unas semanas de exponer mi arte por primera vez…quien sabe que podría pasar. En algún momento mis pensamientos fueron a dar hasta Harrison, y descubrí que su padre me había agradado mucho-aunque viví mucho tiempo en Liverpool, jamás había visto a su padre, siempre estaba trabajando o había salido.- pude ver sus hermosos ojos café, de nuevo, aunque haya sido a través de su padre…eran hermosos y sumamente misteriosos y…

¡ROBERTS! Lo estas haciendo de nuevo, por supuesto que no eran hermosos, simplemente eran…misteriosos quizá, el enano no producía ningún efecto en mi…no había aclarado que era lo que sentía por el aun…no debía de complicarme mas…lo cual me recordaba algo

Blake.

Genial…otro… bueno el no era enano, pero era un estúpido. El muy cobarde se había ido después de besarme…y no asistiría a mi exposición –al pensar en esto sentí una punzada de ¿dolor? En el estomago.- en realidad, muy en el fondo…me hubiera gustado que estuviera allí.

Pensando en esos dos, me dormí…ahora ya no era uno el que me robaba el sueño, eran dos.

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Fui al doctor y este me dijo que solo estaba fatigada, que debía de comer mejor y descansar mucho también, porque si no le hacia caso, mis desmayos serian mas frecuentes y la mala alimentación me causaría un cuadro anémico.

Las dos semanas que faltaban para mi exposición pasaron volando…les había avisado a los chicos pero estos me dijeron que no podrían ir, los chicos tenían mucho trabajo en La Caverna y Joan estaba a punto de terminar su curso, mientras que Marie tenia todos los días trabajo. Me entristecía el saber que mis amigos no estarían allí…pero tenia que dar lo mejor de mi.

-Mama, ¿así me veo bien?-le dije a mi madre para que diera un vistazo a mi atuendo. Pantalones, una remera sencilla, un abrigo, una bufanda y unos zapatos cómodos y de suela lisa. Nada que ver con lo que se estaba utilizando, en lo que a ropa se refiere.

-¿Estas bromeando, Ellie?-me dijo mi madre sorprendida, negué con mi cabeza.- lo supuse…que bueno que te compre esto-dijo sacando una caja del armario.- pruébatelo y déjame ver como te queda.

Abrí la caja y me encontré con hermoso vestido que me entallaba perfectamente, era de un morado intenso con adornos de encaje negro en forma de flores, era a medio hombro y me llegaba a la rodilla, era simplemente hermoso. Mi madre siempre había sido muy femenina y tenia buen gusto para esas cosas. Pero, todo se iría al demonio…no tenia unas zapatillas que combinaran con el vestido.

-También te compre esto-dijo mi madre mientras me daba otra caja, la abrí y pude encontrar unas zapatillas negras de tacón semi-alto, que se amarraban en el tobillo, formando un moño discreto pero elegante…vaya! Mi madre si que pensaba en todo.

Como yo no sabia de esas cosas de maquillaje, mi madre de nuevo me auxilio, me maquillo los ojos con sombra y me delineo los ojos y al final me puse un tono de labial muy ligero, casi no se notaba, al igual que todo mi maquillaje, era sobrio solamente. Me hice una especie de coleta, y la amarre con una cinta negra. Me mire en el espejo y vi a alguien totalmente diferente…no me agradaba mucho, pero solo seria por una noche.

-Te ves preciosa-me dijo mi madre, casi llorando.-

-reí.- vamos, mama, no es que me vaya a casar, solo tendré una exposición de arte.

-Para mi esto es mas emocionante aun, porque estas cumpliendo tus sueños-y entonces ante tal tiernas palabras, le di un fuerte abrazo.

Baje las escaleras y me encontré con mi padre esperándonos a mi madre y a mi, para irnos a la galería.

-Ellie, pequeña, te ves hermosa-dijo mientras besaba mi frente

-Gracias, papa-dije tomando su mano para ir al coche.

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Llegamos a la galería y entonces me puse nerviosa…y mi almuerzo quería salirse de mi estomago. Las personas ya habían llegado, había cientos de ellas. Cuando llegue todos me voltearon a ver, de no ser porque mi padre me tenia tomada de la mano, me hubiera caído en ese mismo instante.

-Ellie! te estábamos esperando…vaya, que linda te ves hoy-dijo Tom saludándome.-

-me sonroje.- Gracias, Tom

-Ven, tenemos que ir con el Sr. Richards-entonces llegamos al encuentro con el Sr. Richards-un señor de mediana edad, un poco mas grande que mi padre, habían estudiado juntos, aunque Robert era de un curso superior, era un persona sumamente entusiasta, no sabia nada de arte, pero “el dinero le sobraba” y por eso decidió abrir la galería y contratar a Tom. Yo lo conocía desde que era una pequeña, pues su amistad con mi padre siempre fue muy estrecha.-

-Esta pintura es grandiosa.-dijo el Sr. Richards mientras señalaba una de mis obras.- sabia que tenias talento, Ellie.

-Gracias, Señor-dije sonriendo

-Rob ¿Cómo has estado?-dijo mi padre saludando a su amigo.

-Ah, Joe, hay muchas cosas que conversar esta vez-dijo Richards mientras sonreía divertidamente.-

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Empecé a conversar con la gente que había llegado a mi exposición, les di las gracias, les hable un poco de la inspiración detrás de las obras, las cosas usuales…también me tomaron algunas fotografías junto con mis obras, los fotógrafos que habían llegado de algunos periódicos locales-cosa que me sorprendió mucho, no pensé que se fijaran en mi trabajo.- Finalmente pude presenciar una de mis pinturas yo sola-para ser específicos era la del Paseo para recordar, segunda edición, si se puede llamar de esa forma, pues la versión original la poseía mi madre, que la tenia colgada orgullosamente, encima de la chimenea de la sala, en su casa. Estaba sumida en mis pensamientos cuando sentí que alguien tomaba mi mano fuertemente.

-Esa es mi favorita ¿sabes?-me dijo una voz mas que familiar.-

-¿Qué haces aquí?-dije sorprendida…aunque tratando de simular indiferencia.-

-¿Crees que me lo perdería? ¡No me lo perdería por nada del mundo!-dijo Daniel dándome una sonrisa muy grande, que casi me hizo olvidar mi enojo…pero no lo logro.

-Me alegro que te gusten-dije dispuesta a irme, pero me agarro del brazo fuertemente.-

-Lamento el haberme ido así, Ellie, te lo compensare, te lo prometo-dijo Daniel arrepentido.-

-No tienes que compensarme nada…no tenias porque decirme nada, al fin y al cabo es tu vida-dije fríamente.

-Yo creo que si debí de decirte…mas después de lo del.. b-e- beso-dijo titubeante y pude observar que estaba ruborizado, y me pude fijar en su atuendo, era un pantalón negro con un abrigo de cuello alto y mangas largas, del mismo color, todo contrastaba con su hermosos ojos azules.

-Olvida que sucedió-dije igualmente de avergonzada.-

-Ojala y pudiera-dijo casi en un susurro.- te ves hermosa esta noche-dijo sonriéndome

-oh…gracias –dije de nuevo, ruborizada.-

Y el solo me volvió a sonreír…esa sonrisa que solo él tenia.

De repente, me sentía como una idiota, porque al ver esa sonrisa, sentía que ya no había nadie cerca de nosotros, solo éramos el y yo.

Vaya, Roberts, eres increíble, estas en tu exposición, la primera…algo que nunca se repetirá y tu te fijas en el bobo alto de ojos azules.

Eres increíble, quizá demasiado.
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OMFG! DD: hahahhahah Ellie ya conocio a su suegro, digo... al Sr. Harrison *-* hahahahaha! C: gracias por leer T-T ¿porque ya no comentan? /: enserio chicas si veo que esto sigue asi, pues creo que cancelaré la novela mejor /: & ya :S bueno tengo un dolor de cabeza de los mil demonios! hasta luego!

6 comentarios:

  1. No me puedes hacer esto ¡¡¿Cancelar la novela?!! ¿Y que si nadie comentara? Tu novela seguiría siendo genial.Ademas ¡¡Yo si comento!! Comentare tonterías pero la intención es lo que cuenta XD
    Blake es tan lindo *-*

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  2. vos dejás la novela y yo te caigo en tu casa con 7 francotiradores! es una amenaza! jajajajajja en serio, yo amo tu nove aunque a veces no comente todos los capitulos, pero te digo algo, todas las noches, tipo 1 o 2 de la mañana de acá, de Argentina, me meto a internet con el celular, solo para leer tu nove porque se que seguro que publicaste, para mi es como un cuento antes de dormirme, porque despues de leer el capi ya me duermo jajaja
    asi que no canceles nada!!!

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  3. Oh no la canceles! Me gusta mucho tu fic! Es una de mís favoritas, eres muy buena escritora c: sube pronto! Me encanto el cap!

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  4. TE DIJE QUE LA GENTE NO QUERÍA QUE LA CANCELARAS, CITLA! :D Ves ves ves tenía razón wuuuu! okno .__. No podés cancelarla, a muchas o muchos(nunca se sabe) nos encaanta tu nove! Tenés que dejarla en serio, y seguir escribiendo porque lo hacés grandioso!!
    Me encantó este cap, esta muuy bno! Blake *__*

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  5. :( NO QUIERO A DAN, QUIERO A GEORGE jum!

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